jueves, 24 de noviembre de 2016

PRONUNCIAMIENTO DE LAS MUJERES DEL COPINH en el Encuentro de Salud y Sanación

mural creado durante el encuentro por las participantes
11 de Noviembre de 2016, La Esperanza, Intibucá.

A las comunidades organizadas a COPINH
A la comunidad nacional e internacional

 Durante los días 7, 8, 9 y 10 noviembre de 2016, desarrollamos  el Encuentro de Salud y Sanación, donde participamos cuarenta compañeras procedentes de las comunidades de Guachipilín, Río Blanco, La Cuchilla, Candelarita y Las Mesitas. Este se llevó a cabo en nuestra Casa de Sanación y Justicia de las Mujeres de COPINH.

 Mediante este comunicado, Las Mujeres Lencas en Resistencia por la Salud Natural Ancestral, saludamos a toda la comunidad COPINH y compartimos un resumen de nuestros acuerdos y debates.

Estamos orgullosas de ser indígenas Lencas. En escuelas y hospitales pretenden que nos avergoncemos de lo que somos, y no valoran lo que sabemos, niegan nuestra identidad por el simple hecho de no vestir igual que nuestras abuelas. Pero traemos la sangre de las personas que lucharon  hace más de 500 años defendiendo nuestra familia naturaleza, como ahora nosotras lo seguiremos haciendo. Somos  y nos sentimos parte de todo lo que existe, de la tierra, el río, los árboles, el sol y de la luna, que también son parte de nosotras.

Seguiremos por los caminos de Berta, recuperando nuestra identidad. Queremos mantener nuestra herencia ancestral, agradecer la cosecha, al trueno, al río. Llamar a los ancestros que hablaban con el agua y con la montaña, relacionándose al igual que entre ellos. Compartían lo poco que tenían y así sobreabundaba. Así es con la tierra, si nosotras damos, cuidamos, ella nos va a dar.


Nosotras como mujeres lencas organizadas en el COPINH, decidimos formar un grupo que trabaje por la salud y medicina natural porque queremos:

1. Fortalecer nuestra identidad cultural ancestral, basada en la recuperación de saberes y prácticas heredadas de nuestros (as) abuelos (as) acerca de la medicina natural.
2. Independizarnos de un sistema capitalista que privatiza nuestra salud y que discrimina a los pueblos indígenas.
3. Buscar satisfacer las necesidades de las diferentes comunidades, en cuanto a la atención de salud.
4. Reforzar la organización de la que hacemos parte, potenciando nuestra participación en la defensa territorial.
5. Apoyarnos, entre los diferentes grupos de mujeres que hacemos parte de este proceso, para facilitar y enriquecer el aprendizaje de la medicina natural ancestral.

Creemos que hay una fuerte relación entre la salud y la espiritualidad, nosotras tenemos fe en las plantas, en los antepasados. Mantenemos los dones que se nos revelan a través de los sueños, las capacidades de curarnos incluso sin necesidad de tocarnos. Tener salud es  mantener la alegría, servirle a vecinos y amigos, escucharnos y apoyar desde lo emocional y espiritual, para después usar las plantas que nos ofrece Dios y la madre tierra.

Debatimos acerca de la atención de las embarazadas en las comunidades, concluyendo que:

1. Es necesaria la labor de la partera en las comunidades para garantizar la atención a tiempo y la calidad humana, que es mucho mejor en la comunidad.
2. La mayoría de las mujeres en las comunidades no tenemos recursos suficientes para el traslado y la atención del parto en hospitales o clínicas
3. Es parte de nuestra lucha, lograr que se mantenga esta práctica ancestral, la cual quieren desaparecer y ocultar, como lo hacen con nuestra identidad.
4. Esta labor es un don de la naturaleza, en el cual confiamos desde nuestra cosmovisión y desde los resultados de su experiencia. Nunca se ha buscado el mal, estamos convencidas de que las parteras nos cuidan y nos atienden, reconociendo cuándo no lo pueden hacer y cuándo deben referirnos a un hospital.
5. Existe, en el convenio 169, un artículo que nos respalda, para lo cual estamos dispuestas a dialogar y buscar alternativas que beneficien a las mujeres de las comunidades indígenas, como se ha logrado en otros países.

Con la fuerza ancestral de Berta, Lempira, Mota, Iselaca y Etempica se levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, libertad, dignidad y paz.